Cada vez es más común que veamos a músicos usando audífonos para su sistema personal de monitoreo o IEM (in-ear monitor). Las ventajas del uso de audífonos como sistema de monitoreo son muchas:
  • Menor riesgos de retroalimentación (feedback). No hay altavoces cerca de los micrófonos.
  • Mejor control del volumen en el escenario. No hay "competencia" por escuchar más fuerte que otros.
  • Mejor calidad de sonido para cada músico. Una mezcla más limpia para cada quien.
  • Monitoreo estéreo.
  • Una mezcla más clara para la audiencia. No hay contaminación de los monitores hacia la audiencia.
  • Movilidad en el escenario. Aunque no es obligado usar sistemas inalámbricos de monitoreo.

Monitores personales profesionales

Los costos más bajos de las consolas y equipo de audio de buena calidad también han contribuido a que se pueda tener acceso a este tipo de monitoreo más fácilmente. 

Sin embargo, es importante aclarar cuáles son las diferencias entre unos audífonos "convencionales" como los que podemos usar con nuestros teléfonos o tabletas y unos audífonos diseñados justamente para funcionar como monitores en el escenario. Una mala elección de audífonos puede estropear la experiencia de un sistema de monitoreo personal.

Veamos algunas características que tienen los audífonos en general.

Conectores

Tanto los audífonos de uso "casero" como los profesionales suelen tener un conector mini-plug estéreo. Éste lo identificamos por las dos líneas que tiene la punta del conector. Cuando vemos este tipo de conector, sabemos que puede manejar una señal estéreo o de dos canales.

Conector estéreo

Sin embargo, es muy común encontrar también audífonos de uso doméstico que tienen un conector mini-plug con tres líneas. Esto significa que los audífonos pueden manejar tres señales, por lo que también cuentan con un micrófono integrado.

Es muy importante evitar usar este tipo de audífonos, que es diseñado pensando en sistemas de "manos libres", pues estos conectores pueden ocasionar que algún canal se deje de escuchar cuando lo conectamos a una consola profesional o sistema inalámbrico.

Conector para audífonos con micrófono


Sensitividad

Este apartado se refiere a la capacidad del audífono de generar mayor presión sonora. Entre mayor sea la sensitividad, más fuerte será el sonido que puede generar el audífono sin distorsionar.

Por ejemplo un audífono diseñado como monitor tendrá una sensitividad de entre 105 hasta 115 dBSPL/mW según la marca y el modelo. Por otro lado, unos audífonos caseros suelen tener sensitividad en los rangos de 98 hasta 107 dBSPL.

Como vemos, este es un factor fundamental, pues en el escenario se pueden requerir mayores capacidades de presión sonora que unos audífonos convencionales no pueden generar. Esto es aún más importante si en el escenario tenemos instrumentos muy sonoros como una batería o amplificadores de guitarra.

Respuesta en frecuencia

Este punto nos indica qué frecuencias pueden reproducir los audífonos. El rango teórico que un oído sano puede escuchar va de 20 Hz a 20 kHz. Idealmente, un audífono debería ser capaz de generar sonidos dentro de ese rango o más.

Para el caso de los audífonos profesionales, los rangos pueden ir de los 25 Hz a los 17 kHz y llegar a rangos de 15 Hz a 20 kHz. Por otro lado, unos audífonos caseros pueden llegar a rangos desde 25 o 30 Hz, pero difícilmente arriba de los 15 kHz.

Respuesta en frecuencia

Hay que ser cuidadosos al leer estas especificaciones, pues es común que algunos fabricantes mencionen rangos excelentes para sus audífonos. Sin embargo, no explican en qué condiciones se realizaron estas mediciones y los datos pueden ser engañosos.

Impedancia

Este es un parámetro eléctrico que nos indica la oposición a la corriente que presenta el audífono. Lo más importante aquí es cerciorarnos de que los audífonos se encuentran en el rango de impedancia que requiere el amplificador al que los estamos conectando (salida de audífonos).

En este sentido, unos audífonos con impedancia entre 8 y 20 ohms son adecuados. La mayoría de audífonos, tanto caseros como de monitoreo personal cumplen con estas características, por lo que en este apartado no hay diferencias importantes.

Cancelación de ruido

Otra característica muy importante es el diseño para cancelación o reducción de ruido externo. Esto implica qué tan bueno es el audífono para aislar el oído de ruidos del exterior. Aquí tenemos dos opciones: la pasiva y la activa.

Los sistemas pasivos usan complejos diseños acústicos que detienen las ondas sonoras antes de entrar al canal auditivo. Esto depende mucho de la forma del pabellón (oreja), por lo que algunos sistemas pueden ser creados tomando un molde del usuario.

Los sistemas activos utilizan un sistema electrónico con micrófonos y amplificadores miniatura para generar la cancelación del ruido. Al ser activos, esto implica que requieren de alguna fuente de energía (baterías) para funcionar.

Ambos sistemas pueden ser muy efectivos y la mejor elección depende del gusto o comodidad del usuario. Audífonos profesionales y caseros pueden utilizar cualquiera de estas tecnologías, pero sin duda es muy importante que haya un buen aislamiento para que la mezcla de monitoreo sea adecuada.

Audífonos con diseño personalizado

Precio

Bueno, este es un punto que no quisiéramos recordar, pero la realidad es que los monitores de uso profesional suelen ser mucho más caros que unos audífonos convencionales. Por ejemplo, si bien podemos encontrar monitores aceptables de $50 USD, la mayoría de sistemas profesionales rondan entre los ¡$200 y $900 USD!

Definitivamente es una inversión considerable para el aficionado, pero esencial para el profesional. Los sistemas personalizados suelen ser más caros, pero muchas veces son la mejor opción, tanto en sonido como en comodidad para el usuario.

Por otro lado, los audífonos caseros no suelen elevarse hasta esos rangos, sin embargo la diferencia de precio tiene fundamentos en el diseño y calidad de sonido.

Como vemos, aunque podemos usar prácticamente cualquier audífono como sistema de monitoreo, vale la pena considerar algunas características específicas para poder escuchar mejor nuestro monitoreo, sentirnos más cómodos y tener una mejor ejecución.





Intervalos diatónicos

La vez anterior comenzamos a ver los intervalos musicales y mencionamos que los intervalos diatónicos son aquellos que se presentan dentro de la escala mayor. Cuando tomamos cualquier escala mayor se forman los siguientes intervalos a partir de la tónica (primera nota) de la escala:

1ª justa (unísono)
2ª mayor
3ª mayor
4ª justa (o perfecta)
5ª justa
6ª mayor
7ª mayor
8ª justa

Fig. 1 Intervalos justos (perfectos)

Por ejemplo, en la imagen vemos algunos intervalos partiendo de la nota C. La distancia de C a F es una 4ª justa. La distancia de C a G es una 5ª justa. La distancia de C a C' es una octava justa. Si partimos de la nota D, la distancia entre D y G es una 4ª justa (D, E, F#, G). La distancia entre D y F# es una 3ª mayor y la distancia entre D y E es una 2ª mayor.

Arriba de la octava

La octava no es el punto final de nuestra cuenta de intervalos. Si seguimos contando después de la 8ª tendremos la 9ª, 10ª, etc. hasta llegar a la 15ª. Veamos el ejemplo partiendo de C:

C -> C'  8ª justa
C -> D'  9ª mayor (similar a la 2ª)
C -> E'  10ª mayor (similar a la 3ª)
C -> F'  11ª justa (similar a la 4ª)
C -> G'  12ª justa (similar a la 5ª)
C -> A'  13ª mayor (similar a la 6ª)
C -> B'  14ª mayor (similar a la 7ª)
C -> C''  15ª justa (similar a la 8ª)

Estos intervalos son llamados compuestos. Como vemos, una 9ª nos da la misma nota que una 2ª pero una octava más arriba. Una 10ª nos da la misma nota que una 3ª pero una octava más arriba. De igual forma, los intervalos compuestos mantienen los nombres de mayores o justos según cada caso, como sucede con los intervalos simples. Es decir, la 11ª (4ª) y la 12ª (5ª) son justas y no mayores.

Una forma sencilla de recordar estos intervalos es con el número 7. Por ejemplo, si tomamos una 2ª y sumamos 7 nos da una 9ª. Otro ejemplo, si tomamos una 13ª y restamos 7 nos da una 6ª. De esta manera podemos encontrar fácilmente la relación entre intervalos simples y compuestos.


Intervalos cromáticos

Se les llama así a los intervalos que no corresponden a las notas de la escala mayor. Para entender estos intervalos, primero debemos conocer cómo están relacionados con los intervalos diatónicos que ya conocemos.

Intervalos Justos

Si aumentamos un semitono a un intervalo justo, éste se convertirá en aumentado. Si disminuimos un semitono a un intervalo justo, éste se convertirá en disminuido

Disminuido <-- Justo --> Aumentado

Por ejemplo, la distancia entre C y G es una 5ª justa. La distancia entre C y G# será una 5ª aumentada. Por otro lado, la distancia entre C y Gb será una 5ª disminuida. Lo mismo sucederá con el intervalo de 4ª, 11ª y 12ª.

Cabe aclarar que, por ejemplo, en el caso de C y Gb se trata de una 5ª disminuida, pero no es lo mismo que entre C y F# (aunque F# y Gb suenen igual). El intervalo de 5ª disminuida se da entre C y Gb solamente. Entre C y F# más bien se forma una 4ª aumentada.

Veamos otro ejemplo, D y G forman una 4ª justa. D y G# una 4ª aumentada. D y Gb una 4ª disminuida.

Este tipo de reglas parecen complicar un poco el tema de los intervalos. Sin embargo, tales reglas tienen sentido si consideramos que todo parte de los intervalos diatónicos. Por eso es tan importante dominar todos los intervalos diatónicos antes de continuar con los cromáticos.

Veamos otro ejemplo, la distancia entre F y Bb es una 4ª justa. Por consiguiente, la distancia entre F y B (un semitono arriba de Bb) será una 4ª aumentada. ¿Cómo sería en este ejemplo una 4ª disminuida? Tiene que ser un semitono menos que Bb... entonces aquí aparecen las ¡alteraciones dobles! En este caso, se trataría de Bbb (doble bemol). El nombre parece extraño, pero es válido en estas situaciones. En conclusión, una 4ª justa arriba de F es Bbb.

Fig. 2. 4ª justa


Fig. 3. 4º disminuida

Intervalos mayores

Partiendo desde un intervalo mayor, la regla es un poco diferente:

Disminuido <-- Menor <-- Mayor --> Aumentado

En el caso de los intervalos mayores, convertirlos en aumentados es igual que con los justos, solo se aumenta un semitono. Por ejemplo, la distancia de C a A es una 6ª mayor, por lo que la distancia de C a A# será una sexta aumentada. Y así sigue aplicándose para los demás.

Sin embargo, cuando reducimos un semitono a un intervalo mayor, éste se convierte en menor, no en disminuido. Por ejemplo, la distancia de C a E es una 3ª mayor, y la distancia de C a Eb será una 3ª menor. Otro ejemplo, de F a G es una 2ª mayor, por lo que F a Gb será una 2ª menor.

Si disminuimos un intervalo menor un semitono más, se convertirá en disminuido. Veamos algunos ejemplos:

  • C a E --> 3ª mayor
  • C a Eb --> 3ª menor
  • C a Ebb --> 3ª disminuida
Uno de los casos más comunes es la 7ª disminuida, pues incluso existe un acorde muy importante que lleva ese nombre. Veamos cómo se forma:
  • C a B --> 7ª mayor
  • C a Bb --> 7ª menor
  • C a Bbb -- 7ª disminuida
Fig. 3. 7ª disminuida

Como vemos, la 7ª disminuida en este caso (Bbb) es igual a una sexta mayor (A). En sonido son equivalentes, pero en teoría musical no lo son y debemos tener cuidado de escribir correctamente cuando se trate de una 7ª disminuida o de una 6ª mayor.

Fig. 4. 6ª mayor


Resumen

Estos son los puntos más importantes para crear intervalos cromáticos:

  • Todos los intervalos se hacen aumentados al subir un semitono
  • Los intervalos justos se hacen disminuidos al reducir un semitono
  • Los intervalos justos no pueden hacerse menores nunca
  • Los intervalos mayores pueden hacerse menores reduciendo un semitono
  • Los intervalos mayores pueden hacerse disminuidos reduciendo dos semitonos
Con un poco de práctica es posible entender y reconocer diversos intervalos cromáticos. Esto es muy importante para poder entender acordes y escalas más adelante.